martes, 13 de mayo de 2014

                                                              MATIAS ROMERO
Nuevamente en Hacienda, Matías Romero se preocupó por recuperar el crédito de México en el extranjero, pagando la deuda, así como por arreglar los convenios relacionados con ella. También le otorgó atención especial a los contratos ferrocarril-eros y marítimos. Des afortunadamente, sus puntos de vista no fueron atendidos.
Romero aseguraba que los ferrocarriles podían construirse en México sin que el gobierno otorgara subvenciones, es decir, sin erogar un pago por cada kilómetro de vía construido que sirviera de estimulo a las compañías constructoras. Las concesiones ferrocarril-eras otorgadas después de su gestión se hicieron sobre la base de estas subvenciones, sin que por ello los ferrocarriles se convirtieran en una empresa del gobierno mexicano. Fueron empresas extranjeras, particularmente norteamericanas, las que recibieron tanto las subvenciones como los beneficios de explotar las comunicaciones ferroviarias. De esta manera, la construcción del ferrocarril resultó sumamente costosa para el país. También en esta ocasión Matías Romero insistió en que la economía mexicana debía basarse en la riqueza de sus productos agrícolas, mineros y su comercio.

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